Bitácora de literatura: traducción de poesía, sátiras, poemas, fábulas, epístolas, epigramas, aforismos, crónicas, antologías...

jueves, 26 de junio de 2014

"Poenimios" de César Abraham Navarrete Vázquez (Tierra Húmeda Editorial de Poesía). Bitácora.




Poenimios

de César Abraham Navarrete Vázquez







Entrevista para Noticias 22.
Se transmitió el 25 de junio de 2014.












Fotografía y diseño: Liliana Morales.





























































Presentación de los Poenimios en la XIV Feria Internacional
del Libro en el Zócalo. Domingo, 19 de octubre de 2014.































Entrevista en Código CDMX: Radio Cultural en Líneaconducido por Brenda Galicia. 12 de octubre de 2014. XIV Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México. 


















Tres poenimios en Vine.
Cortesía: Revista N3rvio





























En el periódico La Jornada:












































Documental Tierra Húmeda / Poenimios.
Dirección: José Antonio Ruiz Piña, Ruta de escape, México.
Producción: César Abraham Navarrete Vázquez.
(El vídeo se estrenó durante la presentación del libro.)







































Presentación en la Casa del Poeta Ramón López Velarde.
24 de junio de 2014.
Fotografías: Javier Aguilar Uribe.










Texto leído por Félix Francisco Martínez Rodríguez:



Todo cabe en un poenimio…

“No haremos obra perdurable. No tenemos de la mosca la voluntad tenaz.” Escribió mi paisano Renato Leduc. Y en la siguiente estrofa el paradigma:

Mientras haya vigor
pasaremos revista
a cuanta niña vista
y calce regular

¿A qué viene este recuerdo, en el año del centenario de Efraín Huerta y en la noche de la presentación de la primera entrega de los Poenimios de César Navarrete? Se me ocurren dos razones:

No soy un crítico literario, a lo más un lector de poesía, que disfruta de la tarea de hombre libre de leer y escribir versos.

Porque desde la primera vez que escuché los poenimios (del lugar y el momento hablaré después) vinieron a mi mente poetas de un mundo perdido, poco valorados y, en algunos casos, intencionalmente olvidados, como el propio Renato.

Desde ese momento supe que, a pesar de las diferencias de edad y experiencia, con César me unía algo más importante que compartir un aula en un espacio académico.

Hay cierta complicidad en el gusto por recuperar una tradición poética a veces marginal, a veces despreciada, no siempre valorada en su justa medida.

Regreso, para los jóvenes que no vivieron el siglo XX mexicano, con una nota histórica. No voy a hablar de que este mundo es distinto gracias a la internet y a los smartphones. La democracia y la libertad no llegan en automático con la tecnología; si no me creen pregunten a los chinos o los iraníes. No somos una sociedad más tolerante porque tenemos twitter, somos producto de una lucha social y cultural que viene de un tiempo donde no había computadoras personales, los teléfonos no funcionaban bien, el correo demoraba más que los trenes que de por sí tardaban siglos.

En esa sociedad autoritaria y corporativa, se escribió una gran poesía, alguna, apoyada por el régimen revolucionario, tenía toques épicos (nerudianos), otros místicos, suaves, nostálgicos, maravillosos.

El régimen de la revolución, contra lo que pensaron e hicieron otros regímenes “revolucionarios”, mantuvo una política de control selectivo, e integró a sus filas a varias glorias literarias. Salvador Novo los expresó de esta manera:

Pues la Revolución todo lo premia
con aproximaciones y reintegros,
y la cena fatídica de negros
está por terminar, y el tiempo apremia,

Cuántos vivieron esperando que la revolución les hiciera justicia, aunque fuera poética.

En un país de todos los demonios (diría Gil de Biedma, si hubiese nacido en México), las corporaciones ocuparon el espacio público y las capillas literarias nacieron, crecieron y, a veces, se reprodujeron. La poesía fue ubicada en espacio etéreo al que accedían sólo los iniciados. Las corporaciones sirven para eso, para establecer los rituales de iniciación y certificar la disciplina y lealtad al líder máximo.

Por eso, cuando el popular presidente López Mateos quiso descalificar unas declaraciones críticas de Renato Leduc, dijo, con su sonrisa carismática de mexiquense: “Renato es un poeta”, por lo tanto sabe de musas no de realidades. Pero Leduc, como Huerta, y muchos más eran, a su pesar, poetas y usaban sus armas (cargadas de futuro, diría el inolvidable Gabriel Celaya) para desnudar, no sólo a un régimen autoritario, también a una sociedad mojigata y acomodaticia, que marchaba el primero de mayo para agradecer al tlatoani en turno, su bondad.

Ante la soberbia y la petulancia del neoclásico bastante tardío, poetas recuperaron la raíz íntima del árbol de la poesía. Para saber vivir, imaginar y, sobre todo reír.  No es que la risa sea un remedio infalible, tampoco es pecado, ni trivial. Es la manifestación primaria del saber.

El sarcasmo nuestro de cada día, la ironía que muestra la pequeñez del poderoso y del agremiado. La burla de la realidad que se empeña, ella misma, en reírse de nosotros.

Regreso a la primera vez que escuche los poenimios, fue en una sesión del Laboratorio de Poesía de Hernán Bravo; en ese momento recibí una suerte de golpe en la nuca (un zape), yo escribiendo versos oscuros, juegos de palabras, solemnes juegos de palabras, rimas asonantes, endecasílabos fugaces. Y un joven llega y recupera ante mis ojos y oído una tradición en la que yo crecí y que tenía archivada en un disco duro externo.

Hoy ante esta, insisto primera colección, debo recordar que la poesía es un lenguaje que se atrofia si no se usa. No hay un solo lenguaje poético. Como cualquier lenguaje la variedad depende de la necesidad. Por ejemplo, si la naturaleza no estuviera escrita en lenguaje geométrico, como bien estableció Galileo, no podríamos leerla y no existiría la ciencia tal y como hoy la conocemos. Lo mismo sucede con el lenguaje poético. El poeta decodifica la realidad y la presenta en un lenguaje, cuya pertinencia está directamente relacionada con la voz que quiere compartir su manera de ver y concebir la realidad.

Hablaré del lugar donde conocí los poenimios, porque el Laboratorio de Poesía ha sido, para un viejo prematuro como su servidor, una experiencia fundamental, porque como un auténtico laboratorio la mezcla entre el saber y el hacer ha logrado amalgamar distintos visiones y saberes y a más de uno encontrar su voz propia.

En ese Laboratorio, César llevó su obra poética, abrió con ello puertas y ventanas a una tradición que no debe morir, una voz que abreva de la tradición de los epigramas clásicos, del verso popular, de la voz que ante la censura grafitea en los muros la burla necesaria para soportar la solemne y necia realidad.

Como aclaré al principio, no soy un crítico literario; estoy aquí por la amistad cómplice de César, que me honró con su invitación.

Les invito a incursionar en los poenimios y, mediante esa puerta, entrar a un mundo que vivo aún les aguarda.

Termino parafraseando a Efraín Huerta: “Juro que viviré hasta el 13 de julio para poder beberme a gusto la Copa del Mundo” y brindar por una larga vida a los Poenimios y a su autor.


Gracias.












Edición de 100 ejemplares foliados,
con un poenimio escrito de puño y letra del autor.











Entrevista para la Agencia N22 (Canal 22) (Leer).
24 de junio de 2014.
Reportera: Ivonne Reséndiz.











































Entrevista en el programa radiofónico Sonicboom de Ibero 90.9conducido por Agustín Peña. 23 de junio de 2014.















 






Separadores.
Diseño: Miguel Viveros.
Adorno: Angélica Navarrete.


























Selección vinícola chilena:

Victorius (Carménère) y Cava de Ana (Cabernet Sauvignon).


















Cápsula promocional 2 del documental
Tierra Húmeda / Poenimios.
Edición: José Antonio Ruiz Piña. 



















Cartel y separadores.
Diseño: Miguel Viveros. 












Página de twitter de la Casa del Poeta.


















































Cápsula promocional 1 del documental 
Tierra Húmeda / Poenimios.
Edición: José Antonio Ruiz Piña. 












































Fotografías: Azahel Flores Ortega.
Cortesía de la Revista Cultural N3rvio.














Cartel de la presentación de los Poenimios.
Diseño: Miguel Viveros.



































Dos jóvenes editores: Abraham Peralta Vélez (Tierra Húmeda Editorial
de Poesíay Alejandro Mendoza (Revista N3rvio).

















Ilustraciones: Omar Alejandro Ángel Cortés












Detalles del ejemplar original
(Durante el segundo día de grabación
del documental Tierra Húmeda / Poenimios).
Fotografías: Omar Navarrete.











Cartel inicial de la presentación de los Poenimios.
Diseño: Abraham Peralta Vélez.



























Segundo día de grabación
del documental Tierra Húmeda / Poenimios.
Fotografías: Angélica Navarrete.
















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